Al igual que sucede en el resto de la Comunidad Valenciana, la comunidad educativa santapolera se ha movilizado en contra de los recortes planteados por el Gobierno Valenciano en su último decreto.
La situación más llamativa se vive ya en la Instituto Cap de l’Aljub, donde unos 250 alumnos del ciclo de Hostelería han dejado de hacer prácticas. Profesores y alumnos del centro se concentraron frente a la puerta principal el pasado viernes. “Necesitamos entre 600 y 800 euros semanales para realizar las prácticas, pero desde hace dos cuatrimestres la Conselleria no nos paga, hemos ido tirando con los fondos del instituto, pero esta semana hemos decidido suspender las prácticas porque no queremos deber nada a los proveedores”, indica el jefe del departamento de Hostelería, Juan Carlos Martínez. Sigue colaborando con ellos la Cofradía, que les proporciona el Peix de Santa Pola, pero “si no tenemos para comprar aceite, no podemos freír el pescado”, añade Martínez. Los alumnos de Hostelería se han sumado a la protesta y no descartan hacer huelga y manifestarse frente al Ayuntamiento.
Los institutos deben hacerse cargo del mantenimiento de los edificios. Ambos directores comentan que han tratado de reducir al máximo los gastos superfluos, pero “cuando se nos acabe el gas de la calefacción no podremos comprar más”, indicaba el del Cap de l’Aljub.
De los gastos de mantenimiento de los colegios se encarga, en cambio, el Ayuntamiento. El profesorado de los centros públicos de Santa Pola también se ha concentrado para protestar contra estos recortes “que no afectan solo a los profesores, sino a la enseñanza pública, a los niños en definitiva”, indicaban ayer los profesores concentrados frente a la puerta del colegio José Garnero.










