El Ayuntamiento de Santa Pola declaraba tres días de luto oficial por la muerte de Adolfo Suárez en un Pleno extraordinario en el que todos los grupos votaron a favor de una moción por el óbito de uno de los presidentes, sino el que más, carismático de todo el proceso democrático nacional.
Todos los grupos presentes quisieron mandar un mensaje de apoyo y cariño, en nombre de todos los santapoleros, a la familia Suárez.
En su intervención, Miguel Zaragoza recordaba la lucha de Suárez durante su labor política así como su legado, “que no es sino el del consenso”. En este sentido, resaltaba el ejemplo brindado por este hombre clave: “la humildad, la entrega y la dignidad en política”, así como la estela “de un proceso democrático que todavía perdura”. Por ello, “nuestra deuda es continuar con este legado”.
Zaragoza reivindica un Adolfo Suárez “cuya trayectoria vital estuvo marcada por la dignidad y la generosidad”. Como figura histórica, y ante el XXXV aniversario de las primeras elecciones municipales de 1979 el próximo 3 de abril, y de su elección como presidente un 15 de junio de 1977, Zaragoza recuerda “la suerte de todos los jóvenes que nacieron en 1977 de tener a un gran presidente que veló porque su futuro fuera distinto”.
Cabe recordar que en julio de 2012 el Ayuntamiento de Santa Pola aprobó poner el nombre de Adolfo Suárez al nuevo paseo marítimo en el entorno de la Avenida de Granada. De esta manera, la figura del ex presidente se mantiene para siempre en la memoria colectiva de todos los santapoleros.
En el texto de la moción aprobada se recordaba que fue el hombre elegido para que asumiera la complicada labor de la Transición, para que liderara el difícil cambio desde unas estructuras políticas consolidadas durante cuarenta años y sometidas a una única ideología a una sociedad donde todas las ideas estuvieran representadas.
Suárez contribuyó a que el pueblo español pudiera elegir qué proyecto querían para su país. Del mismo modo, se recordaba que su Presidencia no estuvo exenta de dificultades y de zancadillas, “primero por los que no se resignaban a perder una hegemonía que habían ejercido durante muchos años y por otra por los que no confiaban en su capacidad para instaurar una democracia sin trampas”.
Pero ante todas las dificultades, demostró en todo momento la firmeza de sus convicciones.“Quiso a este país por encima de todo, creyó en su proyecto democrático a pesar de todos los obstáculos y la máxima prueba de nobleza y generosidad fue presentar la dimisión cuando creyó que su permanencia en la Presidencia era un obstáculo”.
“Posiblemente en su momento”, declara la moción, “la sociedad no fue muy justa valorando a este artífice de la transición, pero el tiempo, la historia, ha sabido valorar su coraje, su gran visión de futuro, su sentido común, y sobre todo su capacidad para conseguir aunar ideas y acercar diferencias que parecían irreconciliables”.
Finalmente, la moción indicaba que los demócratas “se sienten un poco huérfanos”, pues jugó un papel clave para que hoy se pueda vivir en una España plural y democrática.









