SERVICIO DE ATENCIÓN AL MIGRANTE
 

El 14,47% de la población censada (4.533 personas) proviene del extranjero

 
Lunes 3 de abril de 2017 0 comentarios
 

Santa Pola consolida el servicio de atención a personas migrantes desde un punto de vista social, jurídico, de participación y de todo tipo de asesoría. A nivel municipal, se ha conseguido gracias a medios propios y a la firma de un convenio, el cual esperan que sea duradero, con Elche Acoge. Samuel Ortiz, edil de Participación Ciudadana, aseguraba que “hemos tardado más de un año y medio en este proceso, consolidando un servicio del Ayuntamiento que, a mi modo de entender, era muy carente”.
A partir de ahora, cualquier migrante podrá tener una atención integral y completa y se dará en Centre Social Comunitari (Oficina AMICS), en el Centro Cívico y en las oficinas del Consistorio en el barrio de Gran Alacant.

Elche Acoge
En el convenio de colaboración, Elche Acoge atenderá todos los viernes, tanto en el centro como en Gran Alacant, para tratar temas sobre los informes de arraigo, programa de retorno voluntario o problemas relacionados por su propia condición de migrante (como no poder acceder a la tarjeta sanitaria o problemas de convivencia con los vecinos). A raíz de ahí, se derivan a los servicios municipales concretos.
Por otro lado, Elche Acoge creará un mapa de la inmigración y la diversidad en Santa Pola, “para poder elaborar un informe de cómo es la población en el pueblo, qué necesidades tiene, en qué sitios residen determinadas nacionalidades…”, como explicaba Dimas Vega, de esta organización. Calculan que culminará el proceso de elaboración a final de año.
Actualmente, Santa Pola cuenta con una población censada de 31.309 personas, de los cuales 26.776 son españoles (nacidos o nacionalizados) y 4.533 extranjeros procedentes de hasta 90 nacionalidades. Una gran diversidad que será puesta a la luz en una exposición en el mes de mayo y una Feria de Igualdad en julio.
Estas más de 4.500 personas se enfrentan a diversos problemas, siendo el primero y más importante la barrera idiomática. Ni es la misma integración, ni tiene las mismas oportunidades alguien que procede de un país o territorio hispanoparlante que alguien que procede, por ejemplo, del África Subsahariana o Georgia, por ejemplo. “Hablando español, y con permiso de residencia y trabajo durante dos años, uno ya puede nacionalizarse”.
Otra gran brecha es el nivel económico, “pues no es lo mismo un extranjero con alto nivel económico y trabajo remunerado, que no necesita hablar español en su vida diaria”. Quienes presentan mayores niveles de integración, aún no siendo europeos y no hablando el idioma, es la comunidad china, quienes tampoco son proclives a solicitar una nacionalización.
Las personas procedentes del Norte de África y el África Subsahariana arrastran mayores problemas de base, “porque muchos ni han tenido acceso a la educación o las costumbres europeas. No es lo mismo venir de la capital de Marruecos que venir de un pueblo rural. Eso marca mucho. En mujeres, por ejemplo, a la hora de aprender el castellano, no aprenden lo mismo en un año las procedentes de núcleos urbanos que las de núcleos rurales”.

Tres grandes barreras
Los tres ítems que marcan la integración del migrante son, por lo tanto, barrera económica, barrera idiomática y punto de procedencia, “pues se ha de adaptar a nuestro modo de vida, idioma, costumbres… y luego quedan los estereotipos de la población de acogida. Ya puede venir un rumano, universitario y con empleo, a querer alquilar un piso que va a encontrar más trabas que un ruso o un argentino, por ejemplo”.

Más clasistas que racistas
Afortunadamente, en España somos más clasistas que racistas, “aunque hay diferentes discriminaciones por diferentes motivos”. Samuel Ortiz apuntaba una realidad: “el negro con dinero, es negro bien recibido”.
El próximo mes de mayo y junio, se pondrán a disposición de los migrantes clases de castellano “instrumental”, es decir, para poder resolver problemas básicos con la administración, como conseguir la tarjeta sanitaria, residencia, permiso de trabajo, etc. Espera el concejal que “gracias a estos cursos y a la atención integral que pretendemos ofrecer, esperamos reducir las numerosas trabas burocráticas y procesos. Los migrantes también son ciudadanos de Santa Pola”.

Un barco sin rumbo
A lo largo de los últimos diez años, ha cambiado el nivel de acogida. La migración es un barco sin rumbo fijo, pues hay un antes y un después del boom económico del ladrillo. Pero, a día de hoy, la presencia de niños procedentes de otros países o con padres venidos de otros territorios, es una realidad. Lo que se viene llamando la segunda y tercera generación de migrantes, que también trae consigo otra problemática.

 

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