Alrededor de un centenar de niños pertenecientes a dos comunidades de la selva nicaragüense van a estudiar en muchas mejores condiciones a partir de ahora gracias al trabajo de Icnelia. La ONG santapolera acaba de inaugurar dos nuevas escuelas, con lo que suma un total de seis colegios rurales en el municipio de Bluefilds (Región Autónoma del Atlántico Sur).
Se trata de una iniciativa que se enmarca en el proyecto “Padrino de mi colegio y que ha supuesto para la ONG de Santa Pola una inversión de 110.000 dólares (unos 85.000 euros) de los que la Embajada del Japón en Nicaragua ha aportado 98.805 dólares a través de su programa de proyectos de desarrollo en el país centroamericano.
Coincidiendo con la expedición que los miembros de Icnelia realizan durante estos días para supervisar los proyectos llevados a cabo durante el año 2012, se han desplazado hasta las comunidades de Caño Blanco y San Rafael para inaugurar oficialmente las dos nuevas escuelas. Estuvieron acompañados por el responsable de negocios de la Embajada del Japón en Nicaragua, Sr. Toshiyuki Suzuki, y del responsable local del Ministerio de Educación.
“Nuestro apoyo al campo de la educación en Nicaragua es motivado por nuestra firme convicción de que al invertir en educación se sientan las bases del desarrollo socioeconómico. El Gobierno Japonés confía en que estos múltiples proyectos en favor de la educación contribuyan al desarrollo de Nicaragua”, indicó el Sr. Suzuki.
El presidente de Icnelia, José Miguel Zaragoza, manifestó que “esto no se debe quedar solo en una construcción, deben de apoyar ustedes a sus hijos para que vengan a la escuela, para que tengan una buena educación, es necesario el compromiso de venir todos los días a clase” y agradeció “la confianza que ha depositado en nosotros la Embajada del Japón para poder culminar este magnífico proyecto. Para Icnelia ha sido un orgullo poder facilitar una educación de calidad a los niños de estas comunidades gracias al inestimable apoyo del Gobierno Japonés”.
Transparencia
El proyecto de cada una de las dos escuelas rurales ha consistido en la construcción de un aula de cemento de 48 m2 de superficie, con ventanas de aluminio y pasillo cubierto de 19 m2, con infraestructuras complementarias como un pozo con depósito para 1.100 litros de agua potable, letrinas con dos aseos y urinario con biodigestor de residuos, así como vallado perimetral. En ambos casos el terreno sobre el que se construyeron los colegios ha sido donado por la comunidad, que también ha apoyado los trabajos de construcción y transporte de materiales.
La dirección de obra ha sido ejecutada por la ingeniera Dora María Hernández, quien cuenta con amplia experiencia en la construcción de infraestructuras educativas y sanitarias en la zona, y además de la supervisión de los trabajos por parte de miembros de Icnelia se contrató a un auditor externo para garantizar una total transparencia en el manejo de los fondos
Hay que tener en cuenta la especial dificultad que ha supuesto la construcción de las escuelas por su ubicación en zonas selváticas de muy difícil acceso, por lo que el traslado de los materiales constituyó un verdadero reto logístico. La comunidad de Caño Blanco se encuentra ubicada al norte de Bluefields, y se accede tras media hora de navegación fluvial y alrededor de una hora de camino. El caso de San Rafael es más extremo, ya que se ubica en el entorno del río Torsuani tras navegar unas cuatro horas hacia el sur por la bahía de Bluefields y el río, y posteriormente recorrer con mulas un camino a través de la selva durante cuatro horas más.
Para estas dos comunidades supone un gran revulsivo la construcción de sus nuevas escuelas, con una calidad incluso superior a muchos de los centros educativos de la ciudad, y que permitirá ofrecer a sus niños y niñas un nivel formativo digno al contar con una infraestructura ideal.









