El calendario de reuniones del Grupo de Acción Local de Pesca Bahía de Santa Pola (GALP) ha sido apretado en los últimos días. Representantes municipales mantuvieron sendas reuniones con los respectivos del sector náutico y náutico-deportivo y con el sector pesquero y acuicultor. El lunes se celebraron las rondas con los exponentes del sector productivo del polígono industrial y de los comerciantes y hosteleros de la localidad.
El GALP de Santa Pola pretende aunar a todo el tejido socioeconómico con la finalidad de actuar de manera conjunta. Unidad y consenso fueron las palabras más repetidas en esta ronda de reuniones, cuya finalidad última es la de “redactar un proyecto en la que se enmarquen las ideas y propuestas de todos los sectores implicados que cumplan con los objetivos y directrices de la Unión Europea”, según Miguel Zaragoza.
El primer edil destacó que ésta es una doble oportunidad “tanto de trabajar conjuntamente para conseguir un bien común de interés local como de conseguir la financiación para llevarlo a cabo”.
Problemas, análisis y solución
Para que cada sector implicado realice sus propuestas es necesario, previamente, realizar un análisis de situación de cada sector, con el objetivo de recabar los problemas y necesidades y “darles solución a través de un proyecto conjunto”. Por ello, y dado que ha de cumplirse un calendario, se pidió a los asistentes que colaboren “en preparar la información necesaria para optar a esta ayuda definitiva y la total implicación como tejido socio-económico”.
Para explicar los aspectos técnicos y financieros, se contó con los profesores universitarios José Perea y Just Baile. Según el profesor Perea, primeramente es necesario decidir qué cambiar de “manera coherente con objetivos concretos, específicos y medibles en resultados y productividad”. Los criterios para conseguir estos cambios deben regirse por la diversificación, el respeto al patrimonio cultural y natural, la competitividad, la inclusión de mujeres y jóvenes, la creación de empleo, el crecimiento azul (o búsqueda de actividades sostenibles en el mar), el cambio climático, y actuaciones que doten a los productos de valor añadido.
En cuanto al funcionamiento, Perea explicó que el GALP de Santa Pola establecerá y adaptará a la realidad local los objetivos y criterios por los que se regirá, siempre sin entrar en contradicción con los mismos ítems europeos. Una vez redactados, se elevan a la administración competente, que será la que decidirá si aprueba el programa.
Financiación europea
Respecto a los fondos, Perea aclaró que “la financiación europea se lleva a cabo a través del Fondo Europeo Marítimo y Pesquero. El GALP, como medio de representación de Ayuntamiento, Universidad, sectores pesquero, acuícola, empresarial, comercial, hostelero, deportivo…, es el instrumento para que esos fondos lleguen a Santa Pola”.
La comunicación del GALP con la Europa se realiza a través de la “estrategia participativa, con el objeto de solucionar los problemas locales, soluciones que se elevan a Europa y que, si considera coherente el proyecto presentado, lo dota de financiación”.
Fortalezas locales
Por su parte, el profesor Just Baile destacó las fortalezas de que dispone Santa Pola, como son su “excelente situación geográfica y de comunicaciones, un clima muy favorable, riesgos ambientales bajos y recursos generosos”. Por otra parte, incidió en que uno de los puntos más importantes a variar es el incremento del valor añadido del producto bajo la perspectiva del desarrollo sostenible y aumentar la capacidad para resistir las amenazas externas.









