VACACIONES EN PAZ
 

Del Sáhara a Tabarca

 
Viernes 27 de agosto de 2010 0 comentarios
 

A los ocho años es la primera vez que prueban el pescado. Yo les explico que su país tiene mar con uno de los bancos de pesca más importantes del mundo y aquí, sin duda, lo que más les llama la atención es el mar que nunca han visto”, comenta Violeta, una de las santapoleras que, junto con su familia, este verano y durante dos meses se está haciendo cargo de una niña, Alia, proveniente de los campamentos de refugiados del Sáhara.
Este verano, y en el marco del programa “Vacaciones en paz” han llegado a Santa Pola y Elche un total de 19 niños de entre 7 y 12 años.
El martes 24 de agosto todos ellos se reunieron para realizar una excursión a la isla de Tabarca. Lala, por ejemplo, comentaba que era la primera vez que iba a montar en barco. Después de tres años viniendo a Santa Pola su familia acogedora la considera una más y procura que se lo pase lo mejor posible en el tiempo que está aquí. La playa y la piscina son sus actividades favoritas.
“Son niños muy maduros para su edad, Alia a sus once años está acostumbrada a cuidar el ganado y también de sus hermanos y hermanastros”, añade Violeta. Para las familias supone una experiencia muy enriquecedora y también algún sacrificio, como renunciar a irse de viaje o tener que organizarse y turnarse para cuidar a los niños, pero todos lo hacen con gusto al ver lo bien que lo pasan los niños.
El joven Abel, junto a su madre, acoge al niño Mohamed, también por tercer verano consecutivo. “Nos enteramos de que existía esta posibilidad y decidimos traer a un niño más que nada por compañía, luego yo estuve allí en el Sáhara, conociendo a su familia, y lo que más me llamó la atención es que, sin tener nada, ni luz eléctrica, ni agua ni apenas comida, siempre están con una sonrisa en la boca”, comenta.
A Santa Pola este año han venido unos diez niños del total de 19. En esta ocasión el Ayuntamiento no se ha implicado con la Asociación de Ayuda al Sáhara a la hora de buscar patrocinadores o hacerse cargo de parte del dinero que cuesta el billete de avión de los niños. Así, el viaje de cada menor supone un desembolso de 675 euros. “Esperamos retomar la relación con el Ayuntamiento de Santa Pola, que no nos ha pagado ni medio billete en cuatro años, eso sí, ha buscado empresas colaboradoras, ya que hay que tener en cuenta que de seguir así, este proyecto peligra”, comenta la presidenta de la entidad, Ángela Carrillo.
Los menores aprovechan su estancia para pasar revisiones médicas y en el tiempo que están aquí ganan peso y estatura.Ya falta poco para que vuelvan a su dura realidad cotidiana en el Sáhara, con temperaturas extremas, por lo que el calor que nosotros hemos considerado asfixiante durante estos días para ellos no lo es tanto.
Las familias ya están preparando la vuelta. Además de cariño y de buenas experiencias, su maleta va cargada de bastante equipaje. “Solemos prepararles un botiquín con medicamentos que allí escasean mucho y también compramos cosas para ellos y para su familia”, señala Violeta. Será hasta el verano de 2011 para algunos de ellos. Otros, debido a su edad, ya no podrán regresar. No saben cuándo podrán volver a ver el mar que descubrieron aquí, en Santa Pola.

 

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