Un grupo de bomberos voluntarios procedentes de Rotenberg, Alemania, decidió optar por Santa Pola como destino vacacional. A lo largo de los días, dieciocho personas, entre las que se encontraban el Comandante del puesto, el alcalde de la villa alemana y la responsable de los voluntarios juveniles, entre otros, disfrutaron no sólo de la bonanza meteorológica (el sol no tuvo piedad con ellos cuando acudieron a Tabarca para poder disfrutar de sus vistas y, sobre todo, de sus arroces), también de nuestras raíces históricas y, cómo no, de nuestra gastronomía.
Loreto Serrano, edil de Turismo, quiso recibir a los representantes de la delegación en el Salón de Plenos. Allí, intercambiaron información sobre las respectivas poblaciones. Como dato curioso, en Alemania, el 95% de los bomberos son voluntarios, los cuales se forman a partir de los ocho años de edad y cuya vida activa en el cuerpo de bomberos supera, en algunos casos, la edad de jubilación. Eso sí, todos ellos han de pasar, cada tres años, unas completas pruebas físicas para poder prestar servicio a su comunidad dentro de sus correspondientes parques.









