La Protectora de Animales encargada de Santa Pola y Gran Alacant hace un comunicado en el que reconocer el envenenamiento de las mascotas y curarlo. En primer lugar, habrá que comprobar si el perro babea o está nervioso, si tiene contracciones musculares involuntarias, si defeca de manera descontrolada y si es hipersensible a los ruidos.
Después, deberá tomarse un puñado de sal disuelta en agua y dársela con una jeringa. Una vez haya vomitado, se repite la acción dos veces más para que expulse el veneno consumido. A continuación, hay que proporcionarle pastillas de carbón (en cualquier farmacia) disueltas en agua para evitar que el tóxico se absorba a nivel intestinal. Finalmente, es necesario llamar al veterinario o trasladarlo al más cercano para inyectarle el antídoto que salvará su vida.









