SANIDAD, JUVENTUD Y UPCCA
 

Comunicación y deporte contra las intoxicaciones etílicas juveniles

 
Viernes 11 de noviembre de 2016 0 comentarios
 

Lamentablemente, el alcohol genera consecuencias indeseables, sobre todo entre los más jóvenes, como las que han mostrado los medios de comunicación en los últimos días. En concreto, en Santa Pola, desde la Unidad de Prevención Comunitaria de Conductas Adictivas (UPCCA), no se ha observado que en el último año la ingesta de alcohol por parte de menores se inice antes, algo que sí se percibió hace ya cuatro años. La media de edad en que los jóvenes se inician en el hábito alcohólico oscila entre los 13,5 y 14 años. Por tanto, “si entendemos que ésta es la media, debemos tener en cuenta los extremos, es decir que hay quienes se inician a los 12 y otros a los 16”, tal y como acota Raquel Hernández, de la UPCCA.
Los primeros coqueteos con el alcohol en los menores “suelen acabar en intoxicación porque ni el cerebro ni el hígado están preparados para procesar una sustancia tan fuerte como el alcohol”, precisa Hernández. Si a ello se une que la forma de iniciarse en el alcohol “no es en absoluto moderada”, se está introduciendo un ingrediente de riesgo más.

Atrasar lo que se da
Ingredientes que la Concejal de Sanidad y Juventud, Loli Tomás, espera contrarrestar con programas de ocio alternativo “si los presupuestos del Ayuntamiento para 2017 lo permiten y si los jóvenes participan en las reuniones de juventud, como las ya celebradas”. A ello, Hernández puntualiza: “Le damos a los niños y a los jóvenes todo antes de tiempo. Si a nivel de ocio, se les da a los niños todo lo que piden, a los doce años, el cerebro busca novedad y nuevas sensaciones. Y además, la novedad se acaba pronto y el joven quiere otra cosa”. Con lo cual, hay que “atrasar” la edad en que se da a los hijos determinados elementos de ocio para que el consumo de alcohol y/o drogas no llegue antes. Por ello, “aunque el Ayuntamiento ofrezca lo que ofrezca, no puede competir con lo que ya tienen”, explica Hernández.

Siempre el deporte
Sin embargo sí que existe una oferta que se puede dar a los jóvenes y que implica una novedad constante: el deporte. Hay novedad de compañeros, de lugares a visitar, del nuevo partido o campeonato... en el que los jóvenes encuentran una motivación. Hernández da una alternativa a los padres: “Cuando a los doce los hijos empiezan a querer elegir su forma de ocio, los padres han de dar a elegir algo entre las opciones deportivas”.

Responsabilidad familiar
Los jóvenes optan por “las bebidas que normalmente se asocian al ocio, lo que esté de moda, que suelen ser bebidas destiladas”, afirma Hernández. Y como hábito y asociación, el mayor consumo juvenil de alcohol se da en fiestas, según Loli Tomás.
Parte de estas asociaciones se generan en la infancia, porque “la prevención empieza desde pequeños”. Sin embargo, a veces se muestra a los niños un modelo que asocia el ocio con el consumo de bebidas alcohólicas y con el objetivo de disminuir las responsabilidades y de desinhibirse.
Otro aspecto a modelar desde la más tierna infancia es la asunción de normas, límites y autocontrol. Hernández pone el ejemplo de las películas. Si se deja a un niño ver una película recomendada para una edad superior, “se está dando el mensaje de que asumir normas es orientativo”. Otro aspecto relacionado con el contenido audiovisual al que están expuestos los niños y jóvenes es que el alcohol y el fumar se asocia con la diversión y el ser popular. La función de los padres y la sociedad, ante ello es la de enseñar a los infantes a ser críticos con ese modelo, según sugiere Hernández.
A pesar de las campañas de concienciación y de las acciones llevadas a cabo para la prevención del consumo de alcohol a menores llevadas a cabo por diversas instituciones, todo ello no será efectivo “si las familias no toman conciencia y realizan una prevención”. Hernández lamenta que “se siga actuando por reacción a determinados hechos fatídicos o al miedo” y precisa que “lo que lleva al adolescente a beber y al adulto a no actuar es lo mismo: que todos lo hacen”. Una falsa idea, por otra parte, un mito, pues ni todos los adolescentes beben ni todas las familias ignoran el problema.

Señales
Muchos padres se angustian ante el hecho de ver o no señales que indiquen si sus hijos beben o no. Hernández es clara al respecto: “Para identificar esas señales, tiene que haber comunicación desde pequeños, porque después, en la adolescencia, el tipo de comunicación cambia y es más difícil actuar”. Por tanto, la clave es crear un clima comunicativo en el que se genere confianza, así en “las charlas que se tengan sobre qué hace en su tiempo libre, con quién va, en qué gastan el dinero... se van viendo señales porque los propios hijos lo cuentan”.
Por otra parte, los jóvenes también deben saber que “el alcohol es un depresor, que no se elimina con café, que hay que llamar a emergencias cuando comiencen los primeros síntomas...”. La clave, reitera Hernández es “la comunicación y la educación en valores”.

 

Comparte este artículo

 
 
 

Comentarios

 
 
 

CARTAS AL DIRECTOR

¿Viven bien los españoles?
Pedro Morante Gutiérrez 15 de diciembre
Agradecimiento de Cáritas Santa Pola
Cáritas Parroquia Santa Pola 15 de diciembre
Playas en Santa Pola
Miguel Ángel Gómez 1ro de diciembre
Servicios bancarios, cada vez menos
Miguel Ángel Bermúdez 1ro de diciembre
Supresión de estacionamientos para discapacitados
Virgilio Gómez Arjona 17 de noviembre

Periódico Santa Pola © Copyright 2016, todos los derechos reservados.

Diseño: Baluarte Comunicación s.l.