MATRIMONIO VITALICIO
 

Compañeros ejemplares desde el año 1951

 
Jueves 11 de septiembre de 2014 0 comentarios
 

El pasado viernes 5 de septiembre, a las 21.30 horas, tuvo lugar en el Patio de Armas del Castillo de Santa Pola el Homenaje a ‘Toda una vida juntos’, evento que viene apadrinado por la Unió de Festers y tuvo como protagonistas al matrimonio conformado por Gaspar Baile Orts y María Sempere Bonmatí. En este caso, la presentación corrió a cargo de los nietos de los homenajeados, Óscar y Eva, quienes, imbuidos por el orgullo y el cariño, relataron las andanzas de la pareja que ya lleva 63 años casada.

Gaspar y María

Gaspar Baile Orts, apodado por sus paisanos como ‘Gasparet el Lilo’ nació en Santa Pola un viernes 6 de marzo de 1925. La familia de este hombre ha dejado su apellido como rasgo característico de la localidad, a la que sus antepasados llegaron antes de la fundación del primer ayuntamiento en 1812.
La infancia de Baile Orts fue tranquila y feliz, pues pasó entre las tareas agrícolas que practicaba junto a su padre y su abuelo en las tierras familiares de el Barranc y la Canyà del tío Lilo. Era una familia de carreteros y, tratándose de la relación entre Santa Pola y el inmenso mar, comenzaron bien pronto con el transporte de las capturas pesqueras a los pueblos vecinos: “Fueron tiempos muy duros, de largos viajes y trabajo extenuante”.
María Sempere Bonmatí, más conocida como ‘María la Geganta’, vino al mundo el sábado 9 de enero de 1926, cuando los primeros rayos de luz alcanzaban la calle Marqués de Molins. Su padre era Patrón Mayor de Cabotaje y, por ello, pasaba largas temporadas en la mar, lejos de su familia aunque, algunos dicen, que el amor y el cariño no entiende de distancias.
De esta manera, María pasó una infancia ligada al horizonte de los mares y a un ambiente religioso que hizo de ella una devota mujer de fe. Por otro lado, siempre fue simpática y considerada, en palabras de sus nietos: “No sé como se las apaña pero mi abuela siempre ha sido familia de todo el mundo”. Una vez pasadas las penurias de la Guerra Civil y la resaca de la postguerra y, a pesar de que en su casa lo pasaron francamente mal, la familia supo salir adelante.

Juntos

En 1943, el Lilo ya llevaba un tiempo intentando cortejar a la Geganta, encandilando sus bellezas; tanto que un día de Pascua, todo quedó resuelto, se amaban y así sería por mucho tiempo. En 1945, Gaspar tuvo que realizar el servicio militar en Cádiz donde su tío, el mayor Campos, lo acogió bajo su tutela.
La consecución del matrimonio de esta pareja se dio el jueves 15 de noviembre de 1951, donde emitieron los votos pertinentes y un ‘sí quiero’ cuyo eco llega hasta nuestros días. Establecieron su domicilio en la calle San Vicente. Fruto de esta unión son los cuatro hijos, los cuatro nietos y los dos bisnietos que hoy los acompañan.
Por aquellos tiempos, Gaspar formó una sociedad de venta de pescado junto a su hermano Paco y Pedro el Escorrim y desarrollaron su actividad en los mercados del Pinoso, la Romana y la Algueña, así como por los alrededores.
Como colofón, los nietos de los homenajeados expresaron la siguiente composición: “Vuestros padres han encontrado en vosotros hijos solícitos y han muerto en vuestros brazos consolados. Vuestros hermanos también han encontrado en vosotros amparo. Vuestros hijos el férreo bastión donde apoyarse en las dificultades. Vuestros nietos el cariño y la ternura sin medida. Y vuestros bisnietos han encontrado lo que los nietos pero multiplicado por mil.”
Tras un cálido aplauso por parte de los presentes en el evento, la Presidenta de la Unió de Festers, Rita Sevilla, y el Alcalde, Miguel Zaragoza, subieron al escenario para entregar los reconocimientos al matrimonio. Para finalizar, la coral Villa de Santa Pola deleitó a los asistentes con el talento que los caracteriza.

 

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