Los casos de afectados por la hipoteca siguen tan vigentes como hace unos años. La crisis económica, las circunstancias personales adversas, la pérdida del empleo... han sido sólo algunos factores determinantes para que muchas personas se hayan visto y se sigan viendo en situaciones extremas. Es el caso de Paqui Maciá, una de las afectadas por la hipoteca y que ha buscado ayuda en la PAH.
En el año 2003, en plena burbuja inmobiliaria, Paqui Maciá compró un piso a medias con su entonces marido. Pero cuatro años más tarde vino la separación y en 2009 el ex-marido dejó de hacer frente al pago de la hipoteca. En consecuencia, el banco, en este caso La Caixa, exigió el dinero a los avalistas, los padres de Paqui, que se hicieron cargo de la hipoteca hasta finales de 2011. Pero, ante la imposibilidad de poder seguir pagando, tuvieron que pedir dos préstamos.
De propiedad a alquiler social
Si se sigue la cronología, se llega a 2014, año en que La Caixa "nos asegura que va a arreglar el problema porque, aunque debía dinero todavía, no pasaba nada si no lo pagábamos, que no se iban a aplicar intereses de demora ni nada. Pero lo que hicieron fue forzarme a venderles la casa por 31.000 euros y aplicarnos unos intereses de demora increíbles", explica Paqui Maciá. Al realizar la compra venta del piso al banco, Paqui vive actualmente en su vivienda a modo de alquiler social. "Tuve que venderles la casa por el módico precio de 30.000 euros, un chollo si tenemos en cuenta que me costó 20 millones de pesetas -120.000 euros- y que está nueva", añade Maciá. Actualmente, y hasta 2033 tiene que pagar 360 euros al mes más el alquiler social y reza por que no se haga revisión de precios.
Respecto a los intereses de demora, Paqui Maciá explica que el banco no les explicó que esa demora se puede pagar con la amortización que se crea de los préstamos, que "de la amortización se puede coger el dinero para pagar la mensualidad de la hipoteca". Así que, "nos hicieron un segundo préstamo hipotecario a nombre de mis padres y mío de 15.000 euros del que hemos pagado 10.000. Pero los 5.000 restantes se han convertido en 24.000 euros con los intereses de demora. Así que debemos lo que queda de la hipoteca, 70.000 euros, más los 24.000 euros del préstamo", según cuenta Paqui Maciá. Para más inri, Maciá no se puede puede eximir del pago de la plusvalía de la vivienda, ya que no lleva dos años seguidos empadronada en Santa Pola.
Obra Social, "un carajo"
Ante su situación, Paqui Maciá dejó explícitamente claro que "la obra social que tiene La Caixa es para quien quieren, porque tanto yo como mi hijo hemos estado en riesgo de exclusión social y les han importado un carajo, nos han amenazado psicológicamente, nos han obligado a hacer préstamos con otros bancos cuando pagábamos más de 1.000 euros al mes de letra y el Euribor estaba por las nubes, y además, cuando el banco quería, nos cobraban 300 euros más de mensualidad, algo que denuncié en la OMIC y me dieron la razón... Y a día de hoy siguen prácticamente igual".
Paqui Maciá ha rehecho su vida, pero la ansiedad y el sinvivir que genera esa situación son palpables, más si cabe cuando piensa en las subastas telemáticas, un sistema aprobado por Real Decreto por el que "te avisan de que la vivienda entra en proceso de subasta telemática, pero no se especifica cuándo. Así que como no estés pendiente de las subastas, te han subastado tu casa y no te puedes defender".









