Desde esta organización, tanto Laura Camacho como Antonio Soler desean recordar a los ciudadanos que no sólo se necesita esta aportación durante la Navidad, porque el resto del año “se pasan apuros”. Y es precisamente esta ayuda que se proporciona a los más desfavorecidos tanto desde las instituciones públicas como desde las organizaciones, la que ha creado polémica en las redes sociales.
De consumo preferente
Mediante las redes sociales se ha difundido durante los últimos días el bulo de que se proporcionan productos caducados. “Los productos caducados no se entregan, de hecho, la propia legislación prohíbe dar alimentos que no estén etiquetados y con la fecha de caducidad vigente”, defiende Camacho, quien señala que “quizás la confusión venga porque sí se que entregan productos de consumo preferente, que son a los que les quedan dos días para caducar, pero siempre, siempre, se dan dentro de la fecha de caducidad”. De hecho, lo que sobra y caduca se tira.
Desayuna en el ‘cole’
Para Cáritas, un proyecto interesante sería el ofrecer desayunos en los colegios para aquellos alumnos cuyas familias tienen pocos recursos económicos, “ya que nos consta que muchos de ellos acuden a sus centros sin desayunar”. Reconocen que es difícil llevar esta iniciativa a cabo, sobre todo por los altos costes que requiere, “y nuestra institución no puede sufragarlos, ya que son muchos los campos donde dar respuestas y los fondos de que disponemos deben repartirse entre todos los usuarios”.
Mucho más que comida
Alimentos, atención médica, ropa, medicinas, recibos... Se trata de ofrecer una cobertura global. Cáritas trabaja con diversas farmacias de la ciudad, se encarga de ayudar al pago de recibos, a encontrar trabajo en la zona y a dar cobijo. Cáritas está en contacto con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y colabora con ellos cediéndoles un salón en la parroquia para poder llevar a cabo sus reuniones.
Además, trabajan con instituciones penitenciarias, ayudando a las familias y facilitando la visita de éstas a los presos santapoleros en las prisiones de Villena y Alicante. Además, se trabaja con la pastoral penitenciaria, con ayuda económica a familias y median con el preso a través del capellán, “en el caso de que haya que cubrir alguna necesidad que este tenga y se pueda resolver favorablemente”.
Lengua y comunicación
La ayuda no sólo consiste en dar el pescado, sino en enseñar a pescar. Y para conseguir esta autonomía, Cáritas imparte cursos de español para extranjeros, todas las mañanas de martes a viernes, en la parroquia, a las 10.30 horas gracias a la labor de profesoras voluntarias. Esta labor se complementa con ayudas a desplazamientos para la tramitación de documentos en los consulados.
A nivel idiomático, una profesora nativa imparte clase de inglés los lunes a las 10.30 y los miércoles a las 18.45. a todos los que deseen asistir, sean o no usuarios.
Un 2014 peor
Cáritas ofrece acompañamiento a indigentes, sin techo y transeúntes. Pero también a familias que sufren apuros económicos, “como familias que cobran sólo 400 euros al mes o que dependen de las pensiones del abuelito” y situaciones personales complicadas. Desde Cáritas señalan que todavía no se ha superado el estigma social que supone acudir a la beneficiencia y animan a que todo aquel que lo necesite solicite sus servicios, que son muchos y variados.
La crisis ha hecho que “muchas vidas se desmoronen muy rápidamente. Desde septiembre ha aumentado el número de usuarios y de cara a 2014, prevemos que siga haciéndolo. Siempre abrimos con la ilusión de que no hagamos tanta falta, pero desgraciadamente no es así”, sostiene Camacho.









