Inma está diplomada en Protocolo y este año cursa el primer curso de Cocina en el Instituto Cap de l’Aljub de Santa Pola. “La cocina me gusta y como de lo mío no hay nada de trabajo, antes que estar sin hacer nada he preferido estudiar algo que está relacionado y que creo que me servirá”, comenta esta joven mientras prepara unos panecillos. “Aquí se aprende mucho, forman muy bien, pero creo que el futuro no está en Santa Pola, ya que la hostelería local no se innova”, añade.
Igual que Inma, otros jóvenes con titulación universitaria o procedentes de otros sectores profesionales han optado por formarse en hostelería como una forma de buscar una salida profesional. Es el caso de Daniel, un delineante que con la crisis del sector de la construcción estaba desempleado. David trabaja a media jornada, en su día dejó la universidad y asegura que “en el Ciclo Superior de Cocina estoy aprendiendo muchísimo, además de a cocinar a gestionar y creo que puede ser una forma de promocionar en mi empresa”. Entre los alumnos de hostelería también hay abogados o titulados en Magisterio.
El cambio en el perfil del alumnado lo corrobora el director del instituto, Ángel Lillo: “Sobre todo en el turno de tarde hay muchos jóvenes universitarios y la media de edad está entorno a los 22 ó 23 años”.
En total el Cap de l’Aljub acoge este curso a más de 250 alumnos en la rama de Hostelería. El nivel de formación del centro está muy reconocido en la provincia. “Muchos de los que vienen a matricularse tienen muy buenas referencias de otros alumnos, saben que aprenden y tienen oportunidad de trabajar y hacer prácticas en establecimientos de cierto nivel”, comenta Lillo.
Como en todos los sectores, la inserción profesional ahora cuesta más, pero siempre hay oportunidades laborales para los alumnos del Cap de l’Aljub. Muchos de ellos compaginan sus estudios con trabajos temporales durante el verano o los fines de semana y la mayoría, cuando termina sus estudios, acaba encontrando un trabajo en el sector.
Desayunar, comer
o cenar como en
un restaurante
Para que sus alumnos aprendan a trabajar como en un auténtico restaurante, el Departamento de Hostelería del Cap de l’Aljub organiza servicios abiertos a público de desayunos, comidas, cenas, y hasta de pinchos. “Es una práctica que realizamos y los comensales tienen que hacer una aportación económica para material”, comenta el profesor José Antonio Pérez.
Las mesas se preparan con esmero en un agradable comedor por los alumnos, y los menús son exquisitos. El pasado viernes, por ejemplo, a la hora de comer había pan recién hecho; cocktail de mariscos y chupito con berberechos de aperitivo; crema crujiente de calabaza; pasta fresca al huevo; cordero relleno navideño; pescado azul de la bahía y hojaldre templado con helado.
Para los desayunos y los pinchos no hace falta reservar, pero para las comidas y las cenas sí. Quienes deseen probar la experiencia pueden llamar al teléfono 965 413 174, Extensión 116.









