Éxito total el cambio de ubicación de la tradicional celebración de la Vinguda de la Mare de Déu de Loreto. Un cambio que se ha operado desde la bocana del Puerto hasta la zona de las tabarqueras. Más amplitud, una grandísima afluencia de público (muchos de ellos cómodamente sentados en las gradas instaladas al efecto) y mejor visibilidad desde todos los ángulos, amén de una mayor seguridad. Lo único que se ha tenido que lamentar, por razones ajenas a la organización (epidemia de gripe) es que Antonio Sempere no ha podido entonar la Oda, que se escuchó, eso sí “enlatada”.









