De los ochenta componentes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, más de treinta de los mismos son de la banda de tambores. Es decir, casi un 40 por ciento. Daniel Carrillo, jefe de tambores, explica que éstos números se corresponden gracias a dos coincidencias. En primer lugar, por la devoción a Jesús Nazareno y, la otra, “sencillamente es que intentamos hacer las cosas con seriedad”.
Todos los que gustan de la Semana Santa santapolera coincide en que “la gente se siente como en casa desde que entra por la puerta. Somos sencillos, serios y acogemos a todo el mundo con los brazos abiertos”. Quizás no sea algo que los diferencie del resto, “pero los jóvenes, sobre todo, afirman que se sienten muy a gusto”.
La cofradía apuesta mucho por cada uno de sus componentes, “especialmente por los tambores y timbales. Hacen un gran esfuerzo por conseguir los mejores materiales, buscando siempre la mejor calidad”. De ahí el cambio de los tambores, hecho marcadamente importante.Carrillo explica que, en la zona del Levante español, es muy característico el tambor conocido popularmente como “Tambor Español” (o tambor de reglamento). Éste se caracteriza por tener un sonido más metálico, más agudo, “digamos no tan solemne, grave como puede ser el sonido que busca el Nazareno”. Para ello, se ha optado por el “Tambor Redoblante” (o sevillano), más típico de la zona andaluza, “pero está muy introducido, por ejemplo, en cofradías de Elche y Alicante”.
Una de las características del tambor redoblante es que, cada uno de ellos, está hecho a mano, “un sonido diferente que se tiene que hacer uniforme gracias a un proceso de afinado tambor por tambor”. Afinado en el que, a veces, entra más el arte que la técnica, “un simple palillo o un esparadrapo puede conseguir el efecto buscado”. Más allá de esta uniformidad en el sonido (a día de hoy, casi la mitad de todos son sevillanos), han incorporado la “Caja China”, que es una caja de madera enganchada en el tambor, “con un simple toque recuerda mucho al sonido de las castañuelas flamencas”.
“Nosotros siempre hemos innovado en ritmo”, puesto que el ritmo de procesión siempre era el mismo, la Cofradía quiso distinguirse, “quisimos que la gente pudiera reconocernos incluso desde lejos por nuestro aroma de incienso (traído desde Sevilla por las Monjas Carmelitas) y por nuestro característico sonido”. El olor, en este caso, es un elemento diferenciador y que distingue a cada una de las cofradías, “fuimos la primera en sacar un pequeño botafumeiro, copiando esto de lo que consideramos son los mejores, de Sevilla. Allí, por el olor del inicienso, la gente sabe el paso que se acerca”.
En cuanto a ritmos, apuntaba Carrillo que “conseguimos, gracias a muchas horas de ensayo (desde Reyes), el salirnos del toque monótono que imperaba en esta zona a abrirnos a nuevas técnicas”. Tal es así que, a día de hoy, consiguen nueve toques distintos, a saber: Procesión con Redoble Fuerte; Procesión Suave; Procesión Fuerte; Sevillano; Tres Caídas; Paso Medio; Tamborada; Caja China y Baquetas… “más lo que vaya surgiendo, quién sabe si el año que viene no sumamos los diez”.









