INAUGURACIÓN DEL SKATE PARK
 

Auténtica fiesta sobre ruedas

 
Miércoles 24 de diciembre de 2014 0 comentarios
 

Más que inauguración, lo del sábado de la semana pasada en las instalaciones del Skate Park fue un auténtica fiesta. Ya antes de las doce del mediodía, hora prevista para el corte oficial de la cinta, se agolpaba a las puertas de las instalaciones una cincuentena larga de personas procedentes de Elche, Alicante, Crevillente y Albacete, entre otras localizaciones. Gente que, al menos, esperaba pacientemente el momento de la inauguración porque, según ha podido saber este medio, “ya echamos a alguno que otro por saltarse de noche para probarlo. En concreto, a un señor de 45 años, a las dos y media de la madrugada”.

¿Otra metedura de pata?

Ansiedad y expectación en el ambiente. Muchos skaters habían oído hablar del proyecto por las redes sociales. Había muchas expectativas porque “esto puede ser otra cagada de los políticos, que se les llena la boca y venden humo”, declaraba un joven a quien se sumaba su amigo, con el que acudió en autobús a la villa: “Esto no es hacer una pista de futbito de cemento, aquí hay que saber lo que se hace, que con poco te abres la cabeza”.

Se cortó la cinta y llegó la auténtica invasión. Patines, monopatines, patinetes y bmx poblaron lo que, escasas horas antes para alguien no entendido, eran rampas y curvas de cemento. Preadolescentes y jóvenes entusiastas de estos deportes probaban hasta el último de los perfiles, “está bien, muy bien, de hecho creo que es el mejor de la zona”, comentaba uno de ellos tras levantarse con una sonrisa en la cara, tras un tremendo golpe… “que salgan los trucos ya depende de ti”, afirmaba mientras se frotaba la espalda. La llegada de los breakers imprimió un cambio radical al ambiente, pues se impusieron ritmos funk bailongos en la megafonía instalada al efecto. Breakers que cuentan con un nada despreciable espacio a la entrada del Skate Park. “¿Qué si desliza el suelo?”, contesta uno, “Si, el problema es que está frío, bastante frío… pero ya se calentará”. En cuanto al polvo, obviamente, constante en todos los elementos (y espaldas, y pantalones, y rodillas, y…), “en un mes o así estará perfecto”, comenta un roller que se asoma al abismo del half, una nada desdeñable pendiente de hasta cinco metros en su punto más alto, “los perfiles habrán perdido el óxido en cuanto te deslices dos o tres veces y se vayan cogiendo los puntos favoritos”.

Siguiendo con el half, fueron los rollers quienes se convirtieron en los amos del pináculo, “nadie nos dice nada, nosotros nos quedamos, ya vendrán. Además, hay un pro (profesional sponsorizado) y va a ser espectacular”. Llegaron skaters más avezados y dispuestos a enfrentarse con elementos de mayor peligrosidad. Salvo con la honrosa excepción de un preadolescente que no conocía el miedo, se pobló de lo que viene a llamarse en el mundillo “puretas”. Rozando las 13.30 reclamaban su hueco en el pool, “el fiera ese de la camiseta negra tiene 36 y míralo”, o bien, acompañados por sus retoños contemplaban el espectáculo con deseo y añoranza. “¿Qué me anime? No hombre, no, que me mato seguro. Hay que reengancharse, pero poco a poco”.

Hueco a los “puretas”

Finalmente, tal y como afirmaban otros “puretas”, alrededor de las 14.00 horas, cuando recogían mujer, chiquillos, bártulos y ponían rumbo al coche: “Santa Pola tiene, o tenía, una gran tradición en mini rampas. Al menos así era cuando venía de Elche con los colegas. Con lo que tiene ahora, que es de primera, me va a tocar cabrearme con la parienta… porque me voy a dejar un pastizal. Eso sí, espero que abran entre semana, que es cuando libro”.

 
 

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