Un total de 35 personas de diferentes edades necesitaron el año pasado el apoyo de la técnico de la Unidad de Prevención de Conductas Adictivas (UPCCA). “Desafortunadamente la mayoría de las consultas es de intervención, cuando ya hay un consumo problemático que se viene produciendo desde hace uno o dos años”, explica Raquel Hernández, la psicóloga responsable de la UPCCA. Y la mayoría de atenciones se da por consumo de cannabis. “El uso y abuso de drogas se ha normalizado y no hay que olvidar que el cannabis sigue siendo una droga ilegal”, destaca Hernández. “Debemos tener consciencia de que las drogas son un problema de todos y si, por ejemplo, vemos a un grupo de chavales consumiendo cannabis en la calle, no debemos pasar de largo, sino, como mínimo, decir algo o avisar a la policía”, añade la psicóloga. La percepción de riesgo, en general, es muy baja, y se debe incidir sobre este aspecto.
Y la edad de inicio en consumo de drogas cada vez es más baja. Así, como media los adolescentes empiezan a consumir alcohol y tabaco entre los 13 y 14 años y cannabis entre los 14 y 15.
Familia
Raquel Hernández insiste en el papel fundamental que debe desempeñar la familia ya que “es la base de todo”. Los padres, fundamentalmente, “deben estar informados y educar a sus hijos en valores, y aunque parece que ahora cada vez hay más información, lo que yo detecto es que están muy desinformados”, señala la psicóloga de la UPCCA.
Es básico que los padres compartan el poco tiempo libre que en muchas ocasiones tienen con sus hijos, “que en muchas ocasiones es muy consumista, y lo dediquen a enseñarles y educarles” indica Raquel Hernández. Unas pautas básicas serían, según destaca la psicóloga, establecer unas normas adecuadas, crear una buena relación afectiva con los hijos, mejorar la comunicación y favorecer un uso satisfactorio del tiempo libre.
La Unidad de Prevención de Conductas Adictivas está ubicada en el Centro Cívico y Social. “Es un recurso que está a disposición de todos los santapoleros y que muchos de ellos desconocen, es una unidad muy desconocida por la población”, señala Hernández.
Anteriormente la unidad solo se ocupaba de las drogas, pero los cambios sociales han hecho que extienda su labor a otros campos. Así, también hay otras conductas adictivas que se tratan, como las relacionadas con el uso de las nuevas tecnologías o los trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia.
Actitudes preventivas “desde el embarazo”
“Desde el embarazo”. Ésta es la contundente respuesta que Raquel Hernández da cuando le preguntan cuándo los padres deben empezar a prevenir el consumo de drogas en sus hijos. “En esa época los padres están muy receptivos y es un buen momento para indicarles algunas pautas que deben aplicar con sus hijos”. Y es que evitar que en un futuro las sustancias adictivas sean un problema depende, en buena medida “de una educación en valores”, señala la responsable de la UPCCA. Como dato positivo en nuestra localidad, la psicóloga destaca que por fin todos los centros escolares colaboran en la realización de programas de prevención. En los más pequeños, los niños de entre 3 y 5 años, se incide más aspectos como la autoestima o la empatía y, conforme van creciendo, se hace más hincapié en cosas cómo saber decir que no, el autocontrol o las actitudes hacia las drogas, que ya se tratan cuando los alumnos están en Secundaria. La colaboración de los profesores es fundamental para que estos programas salgan adelante.









