Fosca es una labradora negra de cinco años que ya tiene experiencia en diversos programas de terapia asistida por animales. Ahora, durante un mes, los niños del Centro de Día de Pablo Iglesias que tienen falta de autocontrol y desmotivación académica van a participar con ella en el proyecto piloto denominado “Abrazos”. “En principio vamos a comenzar con cuatro sesiones, pero si todo va bien confiamos en poder extender el proyecto durante más tiempo”, señala la concejala de Servicios Sociales, María Asunción Ruiz.
En el proyecto colaboran, además de Fosca, la psicóloga del Centro de Día, Kika Maestre, la psicóloga de terapia asistida por animales Natalia Pérez y Miguel Martínez, de ACEA adiestradores. En total se van a beneficiar del programa 13 niños de entre 7 y 14 años. “Los niños aprenderán, por ejemplo, que si se tienen que dirigir a la perra, deben hacerlo de la forma adecuada, sin chillar, cuidando el lenguaje corporal y la voz”, señala Natalia Pérez. Además, Fosca está entrenada para contestar a las preguntas que le formulen los niños con ladridos. “No es una perra sumisa, sino que exige una forma de comportarse, es una perra con personalidad y eso es bueno para este tipo de programas”, añade la psicóloga. De lo que se trata, en definitiva, es de favorecer la motivación, las competencias emocionales y la autoestima de los chavales.









