EDUCACIÓN
 

AMPA del Hispanidad: “Se quiren cargar el colegio y no saben cómo”

 
Viernes 5 de abril de 2019 0 comentarios
 

Según apuntan desde la Asociación de Madres y Padres del Colegio Hispanidad, la construcción o, mejor dicho, reconstrucción del centro, ha dejado de estar en manos de la Conselleria de Educación y, ahora, dependen del Plan Edificant. Es decir, del Ayuntamiento de Santa Pola, quien se encargaría desde el proyecto al levantamiento del centro. De momento, y según esta misma fuente, el Consistorio está esperando el visto bueno de Conselleria para empezar a redactar el proyecto del aulario nuevo. Es decir, que no se pueden iniciar ni tan siguiera los trámites de estudio y licitación para la redacción del proyecto, en ausencia de la aprobación tácita de Valencia, confirmando que ellos sí se harían cargo de todos los costes parejos a la obra.

“Hasta hace poco”, insisten desde el Ampa, “en Conselleria no sabían que el colegio se había caído. No es algo nuevo de ahora, viene de hace unos años. De hecho, no estaba ni proyectado”. Se lamentan de las promesas realizadas: “todas las cosas que nos dijeron en su día, que nuestros hijos iban a tener un colegio nuevo, que no nos preocupásemos, que llegaría prontísimo… aún estamos esperando. Pues estamos hablando de hace más de seis años”.
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Los niños ubicados en el Tovar “no están mal”, puntualizan, “aunque tenemos Primaria (concretamente, en el José Tovar) en un lado e Infantil en otro”. Mal para el profesorado, que tiene que ir en coche de un centro a otro y mal para los alumnos que se desplazan al comedor. Recuerdan que, cada día, hay un especialista en Infantil: Educación Especial, Música, Inglés… “y tienen que ir moviéndose de centro a centro para impartir su asignatura”.

Una profesora, dos cursos

Quieren poner especial acento en que “los escolares de tres y cuatro años están juntos en Infantil. Como el cole lleva tantos años caído, los padres no matriculan en el Hispanidad, los llevan a otros centros, con lo que hemos ido perdiendo alumnos todos los años”.

Esta situación de escasez de docentes no es nueva, tampoco, pues se repite con respecto al año pasado. “Tenemos sólo dos tutoras y no hay ni personal de apoyo. Para 38 niños de tres a cinco años, únicamente dos profesoras. A cualquiera le pasa cualquier cosa y se queda una sola profesora con casi cuarenta críos”.

De la misma manera, carecen de personal de apoyo para esas dos tutoras. Un labor que, en estos momentos, “la está haciendo la conserje, que no tiene por qué hacerla. Un niño se hace pis y no se puede dejar al resto. Son de tres años, por lo que se hacen pis todos los días”. Inspección Educativa sí que ha confirmado que “quiere poner personal de apoyo, necesario al cien por cien” pero, de momento, se tienen que conformar con la implicación y la profesionalidad del profesorado, “que es maravilloso y tienen bien atendidos a todos”.

Sin especialistas

Aparte de esa implicación y volcado con los estudiantes, recuerdan desde el Ampa que, para Infantil, es necesario personal especializado, “pero hay profesores que no tienen la capacitación para dar Infantil. De hecho, no tienen la titulación requerida y a Conselleria le da exactamente igual”. Evidentemente, los docentes hacen “lo que pueden y más. Pero no es justo que nuestros hijos no tengan derecho a tener su profesor de apoyo, como todos los niños del pueblo.”

En Primaria, tampoco están mejor, “porque allí están justos, pues necesitan el refuerzo en Infantil. No hay nadie de guardia, por si pasa algo. No tenemos Jefatura de Estudios. Las labores las hace quien era jefa de estudios pero, cuando perdimos la tutora de Infantil, perdimos un personal de apoyo y la Jefatura de Estudios. Ni tan siquiera esta profesora cobra por ello”.
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Aulas inadecuadas

Las aulas de Primaria, ubicadas en el José Tovar, suman hasta 25 niños por clase. Una ratio que no es la adecuada para este tipo de espacios, ya que se concibieron para dar educación para adultos, que agrupan a menos personas. “Hay algunas en las que están torcidos, mirando a la pizarra de lado. Las ventanas son grandes y se abren para adentro o de forma abatible, no están preparadas”.

Por si fuera poco, el aire acondicionado no funciona, y cuando aprieta el calor no pueden abrir las ventanas por el peligro que conlleva, “la parte de arriba del centro es de chapa. Los niños se cuecen. Te puedes imaginar el calor que hace en una clase pequeña con 25 niños y sin poder abrir la ventana”. Por otro lado, también son conocedores de que el Ayuntamiento ha pedido presupuesto para reparar el aire acondicionado del Tovar.

“Por suerte”, resalta el Ampa, “tenemos un profesorado que vale millones, que hace de todo y más para que haya normalidad, y quienes llevamos a nuestros hijos al Hispanidad estamos muy implicados. Yo no los sacaría por nada del mundo”. Sin embargo, las carencias están más que presentes: No tienen biblioteca. El gimnasio está en un sótano, con dimensiones que suman el tamaño de dos habitaciones de cualquier casa… “La mayoría del año hace buen tiempo y salen fuera a hacer gimnasia. Pero no son las instalaciones adecuadas ni de lejos”. “¿Por qué otros niños sí y los nuestros no?”, se preguntan, indignados. “¿Son menos nuestros hijos? Gracias al profesorado, que hace de todo porque que estén bien, este es un gran centro. Pero no por las instalaciones. Evidentemente, no”.

Silencio de Inspección

Varias son las veces que han intentado ponerse en contacto y profundizar en la perentoria necesidad que atraviesan con Inspección Educativa. El resultado: “como hablar con una pared. No nos hacen caso, da igual. Para ellos, los niños son números, no son niños. Una profesora está de baja y tenemos una sustituta pero, como se ponga mala la sustituta, los niños de tres y cuatro años no tienen profesor. Y tenemos sustituta porque fuimos a quejarnos al Ayuntamiento y la alcaldesa llamó personalmente”.

Como se ha dicho anteriormente, 21 son los infantes de entre tres y cuatro años que comparten aula. De ellos, 14 han entrando en tres años (en el curso 2018-19), “pero el pasado curso sólo fueron cinco. No sabíamos si tendríamos aula de tres años. La conseguimos, pero este año han cerrado la de cuarto años. No nos dejan crecer”.

El pasado 5 septiembre, se celebró la Comisión de Escolarización, “y la inspectora dijo que, como había habido más matriculaciones de tres años, que no nos preocupáramos, porque dispondríamos de dos aulas. El día 13 de septiembre, no habían puesto tutora ni nada. Los niños seguían juntos”. Desde el Ampa se ha pedido el acta de la reunión “y, en ella, aparece reflejado que la inspectora dice que va a abrir aula para tres y cuatro años, que estarían las clases divididas”.

Toda vez que consiguieron contactar con la inspectora, tarea harto difícil, se afirmó a los representantes del Ampa que, lo que viene reflejado en el acta que poseen ”era mentira, que no lo dijo. Le enseñamos el acta donde lo pone, en negrita, y lo sigue negando. ¿Me quieres decir que el acta es falsa? Le preguntamos, y me contestó que no, pero que pediría que lo quitaran porque, ella, no lo había dicho. Tampoco dijo nada en la Comisión de la apertura de un aula de tres años en el Joanot Martorell. Con su tutora y todo, que no se ha llenado. ¿Por qué se hace eso? Porque no quiere que los niños vayan al Hispanidad, por eso lo hace. Pues le preguntamos por qué no dijo en la Comisión lo del Joanot y… qué casualidad, que nadie lo escuchó y en el acta no está. Lo que tu dices que está, no está, y viceversa”.

Infraestructuras, callada

Seis años que esperan y desesperan decenas de padres. Proyectos que no llegan, promesas que no se cumplen pero, mientras tanto, “Conselleria gasta un dineral en autobuses. Cuatro, en concreto, dos a las nueve y dos a las dos de la tarde. Para llevar a los niños al José Tovar y al comedor. Calcula el coste de cuatro autobuses, más el personal de apoyo en cada uno de ellos. Un dineral en buses con el que ya hubieran afrontado parte del coste de la reconstrucción del colegio, porque la suma es de una cifra astronómica”, afirman.

Desde Conselleria, Infraestructuras Educativas, concretamente, tampoco están por la labor de pronunciarse de forma tajante sobre esta situación. El pasado día 21 de marzo sí se que se pudo establecer conversación telefónica para que contestaran al Ampa si, en breve, el Ayuntamiento tendría la potestad de reconstruir a través del Plan Edificant. Pero sólo contestaron que “lo mirarían”.

La opción que les queda es ir a Valencia a hacer ruido, “porque es la única manera de que te hagan caso, porque son ya seis años así, ya va siendo hora. Lo peor de todo es que está el terreno. No tienen que comprarlo, ni adecuarlo”.

Reinciden en que cada vez está calando más la idea a los padres de que el verdadero objetivo es “cargarse el colegio. Si se pone un aula nueva en el Joanot, ¿por qué no en Hispanidad? Por la misma regla de tres podríamos tener un aula de dos años, que falta hace en Santa Pola”.

“Se quieren cargar el colegio y no saben cómo”, recalcan, afianzándose en las continuas pruebas: cierre del aula de cuatro años; menos matriculaciones para que no vayan hacia arriba y así poder distribuir a los alumnos de Primaria en otros centros; construcción de otros colegios en Santa Pola; avisos de aumento de ratio para evitar matriculaciones… “Al final, conseguirán que nadie vaya al Hispanidad, cerrar y tener menos gastos, que es lo único que persiguen”. Así son las cosas pero “desde el Ampa, queremos recordar a la ciudadanía que no, que estaremos todos los padres para luchar por nuestro colegio. No van a conseguir su objetivo”.

 
 

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