SAN VALENTÍN
 

50 Años de “tira y afloja”

 
Viernes 22 de febrero de 2013 0 comentarios
 

Existen unos muñequitos en el que uno tira y otro afloja y así es para mí el matrimonio”, comenta Paquita García Orts, que se casó con José Server Montiel en 1962. Al igual que ellos, los 20 matrimonios que han celebrado sus bodas de oro han recibido, en el Día de San Valentín, el homenaje del Ayuntamiento de Santa Pola por sus “50 Años juntos”. Paquita recuerda que su boda “no fue como las de ahora, no había un banquete, nos tomamos un café con leche con una caja de galletas María y luego nos fuimos con los hermanos a Alicante a hacernos la foto y a comer al restaurante Colón”. En Santa Pola han llevado una vida “buena, mi marido trabajó como conductor en los autobuses Baile y luego pasó al Banco Popular, donde se jubiló”. Con diez años ella ya empezó a trabajar como redera y dejó el oficio para casarse, a los 21 años.
Antonio Espinosa ha vuelto a repetir en el acto de homenaje a los matrimonios. Como su hermano estaba en Bagdad, él se casó por poderes con su cuñada y, ya en 1962 hizo su boda de verdad, con la que ha sido su compañera durante 50 años, Ligoria Ferrández. Músico de profesión, el actual director de la Coral Levantina estuvo viajando durante seis años por todo Oriente Próximo –Teherán, Bagdad, Kuwait, Beirut, etc– con el grupo “Los 6 de España”. “Fue una época muy bonita, pero también dura, estuvimos seis años sin pisar puerto español y se añoraba mucho la tierra” comenta Espinosa. Ahora vive mucho más plácidamente en su Santa Pola natal. Como reconocimiento a su labor musical, el Ayuntamiento ha decidido dedicarle el nuevo parque construido en la calle Logroño. “Es una cosa muy bonita que te dediquen un parque porque además está ubicado en un sitio especial ya que para llegar a él hay que subir por la calle Maestro Alfosea, que fue mi maestro, primero le llegó a él y ahora a mí” indica Espinosa. “Ha sido un acto muy bonito en el que se han recordado muchas cosas”, añade el músico.
“Ahora me gusta más, mi mujer lo tiene todo, es guapa hasta cuando se levanta de dormir”, comenta José García Buades, casado con Carmen Ferrández. “En el matrimonio hay que tener mucha paciencia, cuando uno tira, el otro tiene que aflojar”, comenta el marido. Ella es de Crevillente y se vino a Santa Pola cuando se casó. Como su marido era marinero “he tenido que criar prácticamente yo sola a mis cuatro hijos, ya que no tenía familia aquí”, relata. “El acto ha estado muy bien y aunque en un principio no quería ir, he disfrutado mucho”, añade Carmen Ferrández.
“Repetiría mi boda tal y como fue mil veces”, comenta María Fuentes Sempere. Se casó con José Molina Espinosa el 3 de enero de 1963. Para ella, el secreto de haber llegado a sus bodas de oro está en que “siempre tenemos algo que compartir”. Así, ella aún guarda todas las cartas que le escribió el que entonces era su novio y hay una en especial que le emociona y también le hace sonreír cada vez que la relee. “Después de haberme escrito 6 cuartillas, a sus 17 años, me decía que no tenía mucho que decirme”. Cuando se casaron él era marinero y posteriormente se embarcaron juntos en un nuevo proyecto, la panadería Molina en la que hoy siguen trabajando con sus hijos.
Junto a ellos también han sido homenajeados Rafael Martínez Bonmatí y Josefa Martínez Antón; Vicente Antón Antón y Mª Pompilia Bonmatí Migón; Vicente Pagés Buades y Josefa López Sempere; Francisco Blasco Tarí y Dolores Baños Salieto; Manuel Cervera Fuentes y Buenaventura Miralles Sevilla; Antonio Botella Lloret y Carmen Miralles Bolaño; Juan José Fernández Fernández y Ana Fernández Parra; Antonio Martínez Alarcón y Carolina Chacopino Molina; Ramón Blasco Vicente y Amparo Cascales Heras; Antonio Lillo Molla y María Buades Antón; Miguel Marcos Cueto y María Bajo Melón; Francisco Molina Fuentes y Mª Loreto García González; Mariano Agulló Botella y Ángeles Valero Antón; Antonio Pomares Irles y María Tarí Martínez; José Molina Espinosa y María Fuentes Sempere; Joaquín Ferrández Hurtado e Isabel González Torres y, por último, Mateo Boronat Fragoso y María Antón Ñeco.

 

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