El pasado 28 de enero, Alejandro Fernández Moreno, nos dejó a la edad de 84 años tras una larga enfermedad. Fue en 1932 cuando Alejandro, venido de Cehegín (Murcia), se afincó en la Villa marinera con sus padres para intentar ganarse la vida de la forma más humilde en unos tiempos difíciles preludio de la Guerra Civil Española. Toda la familia se instaló en la barraca del tío Yuano a las afueras del pueblo. Gracias al trabajo y esfuerzo pudieron hacer frente a la situación adversa de aquel momento. Alejandro, con su desparpajo, con su espíritu jovial, su cercanía y su buen hacer caló hondo entre los santapoleros y supo hacerse un hueco respetable entre todos los vecinos. También fue conocido por ser un hombre que luchó por su identidad, por su raza, siendo el verdadero integrador de la raza gitana en la localidad. Alejandro Fernández Moreno, que trabajaba como vendedor ambulante, deja la huella del respeto y la educación que tanto ha inculcado entre sus familiares. De hecho y así nos relatan sus nietos, una de las frases que tantas veces repetía era “Mirad lo que os digo, a nuestra familia le costó muchísimo ganarse un respeto en Santa Pola, y no quiero que me llamen la atención por culpa de vosotros, así que tratar con educación y respeto a la gente del pueblo”. La familia Fernández Amador ha querido agradecer al pueblo santapolero las muestras de cariño ante el fallecimiento de una de las personas más queridas, respetadas y entrañables de nuestro municipio.
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