EVA MORA
 

SANTA POLA, CÓMO HEMOS CAMBIADO...

 
Lunes 25 de junio de 2018 0 comentarios
 

Ha sido un año de muchas emociones, de eso no cabe la menor duda. Nos atreveríamos a afirmar que la legislatura en sí ha sido emocionante, al menos, hasta el momento. El problema de las emociones, como en casi todo, es que algunas son positivas y otras son negativas.

La valoración general se la pudimos escuchar a un grupo de jóvenes el otro día por la calle: “Santa Pola ha cambiado”. Al escuchar eso de gente que no necesariamente es tan activa políticamente como lo somos los concejales del pueblo, nos hizo reflexionar sobre el significado de la palabra cambiar. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define “cambiar” como “Modificarse la apariencia, condición o comportamiento”. Por lo que, si tenemos en cuenta esa definición, sí podemos estar de acuerdo con esos chavales que, inocente e involuntariamente, sirvieron de inspiración para estas líneas.

¿Ha cambiado Santa Pola? Pues habrá cosas en las que sí y habrá otras en las que no. Evidentemente, la forma de ser de la gent del poble de tota la vida no ha cambiado en absoluto y eso se puede ver y notar por todas partes, desde el Mercado Central hasta el Facebook. Si no ha cambiado la gente, que es uno de los pilares fundamentales de un pueblo, debemos seguir analizando más en profundidad.

Lo siguiente que nos viene a la mente es el pueblo como entidad física. ¿Ha cambiado Santa Pola físicamente? Aquí sí hay lugar a más debate, principalmente porque hay cosas que se han añadido (alguna rotonda, alguna isleta…) y cosas que se han eliminado (algún aparcamiento por la zona centro, el tráfico rodado, algún chiringuito…). Si hacemos una valoración general, es indudable que algo ha cambiado. Sobre si el cambio ha sido a mejor o a peor, eso sólo nos lo dirá el tiempo y la perspectiva. Lo que sí podemos afirmar es que, a corto plazo, no nos ha gustado para nada. No es una cuestión de que tengamos una patológica resistencia al cambio, como parecen tener otros, sino más bien creemos que muchas cosas se han hecho a lo loco, sin tener en cuenta a los afectados y basándose en una idea preconcebida de lo que debe ser Santa Pola, pero sin tener en cuenta realmente a su propia población. Algo así como una especie de despotismo ilustrado moderno: ‘todo para el pueblo pero sin el pueblo’.

Como consecuencia de estos cambios ya podemos observar cómo la afluencia a nuestras playas en estas primeras semanas de junio está siendo menor que la de años anteriores (sí es verdad que tuvimos mal tiempo la primera semana, pero no encontramos explicación a lo vacías que están esta semana, que sí hace buen tiempo). También hemos podido observar, además con cifras, cómo la humanización del centro ha afectado negativamente a los comercios de la zona.

El tercero de los parámetros que, para nosotros, es susceptible de cambio es el gobierno del pueblo. En este caso, sí, es evidente que hay muchas cosas que han cambiado, pero hay otras que siguen igual que siempre. Está claro que han cambiado los colores de los partidos que gobiernan, con respecto al monocolor de las tres últimas legislaturas. Nuevamente es difícil valorar si el cambio ha sido para bien o para mal, ya que eso sólo nos lo podrá decir la perspectiva privilegiada que nos da el tiempo, pero sí se pueden criticar los aspectos negativos de unos y otros. Las mayores diferencias entre ‘los antiguos’ y ‘los nuevos’ es que a los antiguos no les gustaban las críticas y a los nuevos…tampoco. A los antiguos no les gustaba dar explicaciones y a los nuevos…tampoco. A los antiguos no les gustaba preguntar a la gente antes de llevar a cabo proyectos de importancia y a los nuevos…tampoco. Vaya, parece que en realidad tampoco hay tantas diferencias, más allá de los colores de los bancos y la clase de artistas que se invitan a los actos de entretenimiento de nuestro municipio.

Al final, lo que nos define como políticos y también como personas no es lo que se dice de nosotros, ni siquiera lo que decimos nosotros mismos, sino lo que hacemos. En ese sentido, cada uno debe hacer reflexión sobre lo que ha aportado a su pueblo estos tres años. Desde Ciudadanos podemos decir que nos sentimos orgullosos de haber prestado apoyo a iniciativas de otros grupos que considerábamos buenas y beneficiosas para el pueblo, independientemente de los colores del partido proponente (cosa de la que no se pueden jactar otros). Todas nuestras propuestas han sido abiertas a debate, en todo momento hemos mantenido una actitud negociadora puesto que nuestro interés es, por encima de todo, mejorar el pueblo, pero teniéndolo en cuenta siempre para todo. No en vano, antes de cada propuesta intentamos ponernos en contacto con aquellas personas que se pudieran ver afectadas o pudieran tener algo que aportar a modo de propuesta, siempre buscando ampliar los puntos de vista para mejorar. Hemos recibido críticas por parte de propios y extraños tanto por parecer que apoyamos al equipo de gobierno como por parecer que apoyamos al Partido Popular. Aprovechando que estamos en época del Mundial de Fútbol, me van a permitir un símil futbolístico. Cuando un periodista deportivo recibe acusaciones de madridista por un lado y de barcelonista por el otro, es que va por el buen camino. Pues, en este caso, consideramos exactamente lo mismo. En absoluto apoyamos a ninguno de los dos bandos, nuestra oposición es bien diferenciada y tratamos, además de cumplir con nuestra labor opositora, de aportar nuestro granito de arena (aunque para algunos sea insignificante) para mejorar Santa Pola, que es para lo que nos presentamos a unas elecciones.

 

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