Miguel Atencia
 

SOLUCIÓN DE MUCHAS FAMILIAS ANTE LA CRISIS: VOLVER A VIVIR PADRES CON ABUELOS

 
Viernes 7 de octubre de 2016 0 comentarios
 

Últimamente se habla mucho de la Solidaridad. Y de esto pueden dar testimonio miles de familias en España que se han visto obligadas a convivir entre generaciones diferentes (abuelos, padres, hijos, nietos) bajo el mismo techo y la pensión del abuelo.
La crisis ha producido en muchas familias un cambio en el papel de los abuelos de un tiempo a esta parte el abuelo se ha convertido en el sostén de muchas familias en paro.
En épocas de crisis como la que vivimos actualmente es cuando la sociedad empieza a valorar lo que verdaderamente es importante y merece la pena y quita importancia a cosas banales que antes situábamos en lugar preferente.
En España las cifras del paro se han disparado y cada día son más las familias que no tienen trabajo y son embargadas, pero a pesar de esto, llama la atención como la sociedad está sobrellevando esta situación, la familia sigue siendo la prioridad en la escala de valores y concretamente la “familia extensa” (abuelos, tíos, sobrinos, cuñados) están teniendo un papel fundamental como amortiguador de la crisis.
La crisis lo ha cambiado todo. Las familias han pasado de la sensación del “nido vacío” ante la marcha de los hijos, a padres mayores que se han visto obligados por la necesidad y las circunstancias, a recuperar el “nido lleno” con las dificultades que esto supone por las obligaciones diarias y lidiar las diferentes formas de pensar por la diferencia de edad.
La casa de los abuelos y sus pensiones están compensando la falta de ingresos para la manutención de los más jóvenes. Los abuelos están siendo la clave para que muchas familias sigan adelante. A pesar de que algunas pensiones son mínimas, son un ingreso fijo para ir afrontando el día a día.
Por otro lado regresar al hogar paterno, aunque sea de una manera temporal, cuando se tiene cierta independencia, produce un cúmulo de sensaciones enfrentadas, que a veces van unidas a frustraciones, por sensaciones de fracaso tanto por los hijos (por tener que depender del sustento de los padres) como para los propios padres (que se sienten culpables del fracaso de sus hijos) y consecuencia de esto, los sobreprotegen en exceso, lo que termina deteriorando la relación.
La puerta de los padres y abuelos siempre están abiertas. Los abuelos son capaces de prescindir de muchas cosas por la familia, pero esta predisposición no puede convertirles en esclavos de esta. Las relaciones deben estar basadas en el cariño y respeto mutuo y con todo esto, se supera todo lo demás.

 

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