Vicenta Jimeno
 

LOS OLORES DE SANTA POLA

 
Viernes 26 de agosto de 2016 0 comentarios
 

Llegué a Santa Pola el viernes, día 19 de agosto, por la tarde. Quedé sorprendida por los olores que percibí a jazmín, lavanda, el olor de la buganvilla. El olor a mar y a sardinillas asadas, gamba roja… unos olores que invadieron todo mi cuerpo. Me dio tanta alegría que me fui a la playa a darme un baño antes de ponerme al sol. Pero cuál fue mi sorpresa cuando salía a andar.
Por la mañana, lo olores que había percibido cuando llegué se esfumaron. Pensé que lo había soñado, y vivo en la calle Marqués de Molins. Nada más pisar la calle, el olor a jazmín había desaparecido, en su lugar, lo primero que llegó a mi nariz fue un olor a pis, a suciedad y contemplé zonas donde ni tan siquiera habían pasado un chorro de agua desde hace mucho.
Sigo andando hacia delante y me siguen llegando olores penetrantes. Así hasta que atisbo el de una fritura de pescado. Dónde se había ido el olor a lavanda y me dije, caray, como siga así no se si seguiré andando. Voy hacia el Acuario. Como ando muy despacio llegué a la conclusión de que los olores me seguían. Pero, por más que andaba, más olores me llegaban. A pis. Y me perseguía.
Pasé el puesto de Cruz Roja y me dije: “se vuela, el olor a buganvilla. A la vuelta te quitan lo demás y queda la sardinilla y la gamba roja”. Cuando llegué a Varadero pensé en volver, a ver si los olores a pis y a suciedad de las aceras se habían marchado. Se ve que como anduve tan deprisa las máquinas ya habían pasado y pensé que, como viene el fin de semana, no se limpia, que sólo se hace una vez por semana.
Bueno, pues me fastidiaron las sardinillas. Para que no me quitaran todos los olores de mi memoria me fui por otras calles y me quedé asombrada. Me perseguía el mismo olor a pis y suciedad. Allá volaron las gambas rojas, ellas tan limpias y brillantes que da pena comérselas.
Una entrada triunfante a Santa Pola he tenido. Pensé que ya no estaba en la Costa Blanca y que me había ido a la Costa de los Olores de Pis y Suciedad. Así que quiero dedicar una cancioncilla a todos los que están gestionando Santa Pola: “Que llueva, que llueva la Virgen de la Cueva. Las gaviotas cantan en la arena. Si se acercan a las aceras el pis se les pega y el resplandor de las mismas les deja ciegos”. Si se consideran buenos gestionando, aplíquense la cancioncilla.

 

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