Miguel Atencia Pérez
 

LA INFORMACIÓN NEGATIVA Y SUS CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

 
Viernes 30 de enero de 2015 0 comentarios
 

A nadie se le escapa que hoy más que nuca, la información es un bien necesario para el progreso. Se necesita cada vez más información manejada por personas, máquinas y sistemas complejos. Además la información llena de contenido la parcela más imprescindible y noble del ser humano, que es el conocimiento.

Todo es verdad y está muy bien, pero ¿Qué sucede si el 90% de la información recibida es negativa; asesinatos, violaciones, robos con muerte, desastres, sufrimientos insoportables, atracos, estadísticas de miles de ancianos abandonados, millones de niños que mueren de hambre, enfermedades y miseria cada día, etc…..?
Son realidades que están ahí, que sin duda debemos conocer, porque no vivimos en un mundo idílico y no vale que tratemos de mirar hacia otro lado, porque son realidades dolorosísimas que padecen seres humanos como nosotros.

No obstante mi pregunta es: ¿nuestros niños y ancianos pueden soportar, sin sufrir un grave quebranto psicológico, el bombardeo negativo, que nos llega a través de los telediarios y otros medios? Como siempre, dependerá del grado de capacidad de cada persona, pero el colectivo de niños y de personas mayores es el que más puede verse afectado.

Se ha observado que no pocos trastornos de ansiedad, obsesiones, pesadillas, depresión baja estima, manías etc. Tienen una relación directamente con la información negativa, constante que todos recibimos.

Cada cual es libre de atracarse cada día con toneladas de escenas, deprimentes y generadoras de angustia. La alegría, las ganas de vivir y la autoestima quedarán bastante afectadas, especialmente en las personas mayores.

Por tanto, la conclusión que todos debemos sacar de estas reflexiones es, que los mayores han soportado a lo largo y ancho de su vida bastantes situaciones difíciles y terribles, entonces eran fuertes y jóvenes, pero ahora no lo son tanto.

En consecuencia, información sí, pero en dosis soportables y si es posible, prescindir de toda la que sea traumática y negativa.

Es su propia salud quien se la demanda.

 

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