ALPINISMO
 

La bandera de Santa Pola ondeó en el Vignemale, en el Pirineo francés

 
Viernes 16 de septiembre de 2016 0 comentarios
 

Por suerte, los alpinistas Pascual Birlanga y Juanjo Crespo hicieron cima en el Vignemale, de 3293 metros, a las diez de la mañana del día 9. “El día 8”, Día de la Virgen, fecha prevista de coronación, “hacía mal tiempo, tuvimos que subir a los 3000 metros y, al entrar un frente sur con nubes y niebla, nos obligó a bajar al campamento, que se encontraba a 2400”, señalan
La decisión de darse la vuelta se tomó a las tres de la tarde del día 8, “tardando tres horas en la bajada”. Cabe recordar en este punto que la niebla es peligrosa en la montaña porque “te desorienta, puedes no llegar a ver al compañero y había gran riesgo de lluvia. Al pretender subir por una arista, entre la falta de visibilidad y la humedad, el peligro era claro. Por eso, mejor dar la vuelta”.
Tras la noche en el campamento base, con una temperatura de entre 6 y 7 grados, “durmiendo en las Cuevas de Bellevou, afortunadamente con todo el equipo encima, retomamos expedición camino de la cima del Vignemale, esta vez con mejor tiempo al día siguiente. Al menos hasta las tres de la tarde”. A las siete de la mañana iniciaron ascensión y, finalmente, cima a las diez, “los primeros del día”.
Junto al punto geodésico, “desplegamos la bandera de Santa Pola, que nos la dejó el Ayuntamiento. Tomamos el oportuno selfie de rigor para dejar constancia gráfica y unas cuantas imágenes con la cámara”.
No tuvieron mucho tiempo para disfrutar de las vistas tanto del Pirineo francés como español, porque enfilaron a las cuevas (2400 metros) para recoger el material que dejaron y volver a subir al refugio a 2600 metros (la cima estaba a 3293). El mal tiempo obligó a que pasaran allí la tarde y la noche.
El día 10, pusieron rumbo al Pico del Gran Facha, “que, lamentablemente, no pudimos subir al haber perdido casi un día”. Lo que sí realizaron fue el recorrido completo, la circular, la vuelta a los macizos del Vignemale y El Gran Facha, “lo que llaman el tour”. El día 12, llegaron al punto de partida y llegada, Bujaruelo y vuelta a Santa Pola, que el 13 había que trabajar.

A por el Mont Blanc
Este recorrido, declara Juanjo, “puede ser para todo el mundo que tenga ganas, espíritu de sacrificio, técnica y, sobre todo, que carezca de vértigo”. Es decir, montañeros de experiencia media como mínimo. El próximo reto que asumirán, “será el Mont Blanc, siempre y cuando no nos haga mal tiempo, como la primera vez”. Un reto para el que habrá que esperar al año que viene.

 

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