LITERATURA
 

‘Un viaje a la pasión’ de la mano de Ana Arrazola

 
Viernes 31 de marzo de 2017 0 comentarios
 

Un viaje a la pasión’ supone la culminación editorial de la escritora santapolera Ana Arrazola, pues hace casi ocho años que vive en el barrio de Gran Alacant, “y una se siente santapolera”. Nacida en Italia, de padre italiano, madre catalana y abuelos andaluces, apostó “por la calidad de vida en la perla del Mediterráneo”. Aunque confiesa que le encanta el mar, “me fluyo con él”, no le ha inspirado a escribir, “porque llevo escribiendo desde los once años”.

Así y tras mucha insistencia, “logré autoeditar ‘Un viaje a la pasión’, con Círculo Rojo”. Su obra tiene más que tintes autobiográficos, “es un pedazo de mi vida, de hecho. Mi deambular por Venecia, Milán, Bérgamo, Sirmione, más la tinerfeña Playa de las Américas, Palamós, la Costa Brava y Barcelona”.

Preguntada a qué se debe tanto deambular, asegura que “aunque por motivos familiares me he afincado aquí, al trabajar como modelo en Italia iba y venía constantemente. El libro refleja una escapada, una reunión de amigos que, por casualidad (o causalidad, pues no cree en la primera) terminé conociendo al hombre que me enamoró”.

Cual si de una obra de Bertolucci se tratase, tan sólo dos días después del flechazo, terminó mudando sus cosas al apartamento de él, “en Milán. Construyendo un pequeño jardín de los sentidos”. Lo que quiere decir que el manuscrito de Arrazola está bañado por el erotismo, “no es ’50 sombras de Grey’, pues la unión carnal está tratada con mucha delicadeza. Anima, incita a tener una historia pasional. No es sexo por sexo, es sexo con amor, que cambia mucho”.

No ha escrito su libro con el fin de reivindicar una postura feminista o liberadora, “no pretendo demostrar nada por ser mujer, sólo quería escribir, comunicar, intentar llegar al corazón del lector a través de desnudar mi historia, mi experiencia”. Con rotundidad declara que “despierta la libido, hace reaccionar. Ha impactado, según me comenta la gente que lo ha leído”.

Además, es un libro que se puede leer en pareja, “y vivirlo en pareja. Tanto heterosexuales como homosexuales me han dicho que, cuando estaban leyéndolo por la noche, han tenido que dejarlo a un lado y rendirse a la pasión. Se ve que causa algo para poder darle al pause”. Analizando esta afirmación se descubre a sí misma, a su historia, “en cada uno de los momentos más incandescentes. Lo que me llevó a algún sudor que otro. Hasta yo misma lo leo cuando viajo y no puedo evitar sentir en mi piel un cierto subidón”.

Más allá del aspecto carnal, “o incluso pugilístico, porque una cama puede convertirse en un ring de boxeo, pues la pasión termina dejando marcas en la piel”, es una historia de amor. “Del verdadero, no del pasajero. Hay romanticismo, más con el entorno de Venecia y de lugares donde uno puede permitirse el lujo de envolverse con la atmósfera que emanan”.

Enamorada de Italia, enamorada del amor, de la pasión, casi está segura de que ésta la han perdido los jóvenes, “porque quieren vivir demasiado deprisa. Sexo, drogas. A los 18 están cansados de todo. No buscan parejas, buscan presas de una noche. Y no hay que irse muy lejos, sólo mirando a las pandas de jovencitos que están por el barrio. Corren mucho y no hace falta correr”.

Para Arrazola, el amor y la pasión se viven mejor con la tranquilidad que da la edad.” Nos podemos recrear en los matices, aparte de que una sabe lo que quiere y lo que no. Cuando conoces tanto el verdadero amor, como el encuentro pasajero, sabes a lo que te enfrentas y lo distingues. Algo que es imposible sin experiencia, sin años”.

Finalmente señala como una gran opción “el que los jóvenes apuesten por mujeres con experiencia. Mi primer novio tenía trece años más que yo y me juré a mi misma que nunca volvería a estar con un hombre mayor. Nunca he buscado parejas que me protejan, que reemplacen la figura paternal. Busco la frescura, quizás la inocencia, para poder pervertirlos (ríe). Soy una mujer posesiva y con fuerte personalidad. Soy dominante. Mano de hierro con guante de terciopelo”.

 

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