Los participantes de la escuela de verano Be Water Sports detectaron al animal mientras realizaban una actividad náutica y alertaron a sus responsables
DAVID POVEDA | 06/08/2026.-
Una actividad de la escuela náutica de verano terminó este miércoles con el rescate de una tortuga marina enredada en restos de plástico frente a uno de los espigones de las calas de Santiago Bernabéu, en Santa Pola.
Los primeros en observar al animal fueron los niños y niñas que participaban en la actividad junto a su monitor. Al detectar que la tortuga se encontraba en dificultades, comenzaron a realizar señales para alertar al equipo de apoyo del Club Deportivo Be WaterSport, que se encontraba cerca con una embarcación.
La intervención se produjo alrededor de las 19:00 horas del miércoles 5 de agosto, según el relato facilitado por Isaac, propietario de la escuela náutica Be WaterSport.

Flotaba a unos 200 metros de la orilla
Según explica Isaac, la tortuga se encontraba flotando a unos 200 metros de la costa, cerca de la punta de uno de los espigones.
El animal tenía el cuerpo enredado en una bolsa o malla de plástico similar a las utilizadas para recoger escombros.
“La tenía cruzada por todo el pecho. Había plástico alrededor de los brazos, del cuello e incluso dentro de la boca”, señala.

Liberada con la ayuda de unas tijeras
Al acercarse hasta el ejemplar, el equipo de la escuela utilizó una tabla de grandes dimensiones para mantener a la tortuga estable sobre el agua.
Isaac fue retirando poco a poco los restos con unas tijeras y utilizando las herramientas disponibles en la embarcación.
La operación se realizó con una veintena de menores alrededor, que observaron desde la tabla y las embarcaciones cómo se desarrollaba el rescate.
Mientras liberaban al animal, el responsable de la escuela contactó con el 112 para comunicar lo ocurrido y solicitar asistencia especializada.

Activado el protocolo de fauna marina
Tras recibir el aviso, se movilizó a la Policía Local de Santa Pola y a su Unidad SEMAP, especializada en Medio Ambiente y Playas.
Los agentes aseguraron al ejemplar y lo trasladaron al retén, donde permaneció atendido hasta la llegada del equipo especializado.
También se activó el protocolo del Oceanogràfic de València, cuyos profesionales se desplazaron hasta Santa Pola para recoger a la tortuga y continuar con su evaluación y recuperación.
La Policía Local agradece públicamente la actuación del Club Deportivo Be WaterSport y destacó su rapidez, profesionalidad y compromiso con la protección del entorno marino.

Una lección medioambiental para una veintena de niños
El rescate tuvo también una vertiente educativa. La escuela aprovechó lo ocurrido para explicar a los aproximadamente 20 niños y niñas que presenciaron la intervención los efectos que los residuos plásticos pueden provocar sobre la fauna marina.
Los menores pudieron comprobar de forma directa cómo una bolsa abandonada puede terminar rodeando el cuerpo de un animal, dificultando su movimiento, su alimentación y su capacidad para sobrevivir.
El responsable de la escuela incidió en la importancia de cuidar el litoral y evitar que plásticos, bolsas, cuerdas u otros materiales terminen en el mar.
La jornada, que inicialmente estaba dedicada al aprendizaje y a la práctica de actividades náuticas, acabó convirtiéndose en una clase práctica sobre conservación del medio ambiente.

Cómo actuar ante fauna marina en dificultades
La Policía Local recuerda que, ante la presencia de un animal marino herido, varado o en peligro, lo adecuado es evitar su manipulación y avisar inmediatamente a los servicios de emergencia o a los agentes.
Solo se recomienda intervenir directamente cuando exista un riesgo inminente para la supervivencia del animal y la espera pueda agravar la situación.
El aviso permite activar a los equipos especializados, asegurar correctamente al ejemplar y determinar su estado antes de trasladarlo a un centro de recuperación.
En esta ocasión, la combinación entre la rápida observación de los niños, la proximidad de la embarcación de apoyo, las herramientas disponibles y la coordinación con los servicios públicos permitió retirar los plásticos y dar una nueva oportunidad a la tortuga.
Un rescate con final esperanzador que vuelve a mostrar que proteger el Mediterráneo comienza también por impedir que nuestros residuos lleguen hasta él.









