ENTREVISTA REINA 2025: MAITE SÁNCHEZ MACIÁ
 

Maite Sánchez: “Hay que disfrutar cada acto porque esta experiencia solo pasa una vez”

 
Viernes 14 de agosto de 2026 0 comentarios
 

La Reina de las Fiestas 2025 repasa los momentos más especiales de su año y reconoce que afronta la despedida con una mezcla de tristeza y orgullo

DAVID POVEDA | 31/07/2026.-
La llegada de las fiestas ya no se ve tan lejana para Maite Sánchez. Con la nueva gala cada vez más cerca, la Reina de las Fiestas de Santa Pola 2025 empieza a asumir que su año de reinado llega a su fin. La emoción que domina estos últimos días tiene un nombre claro: nostalgia.

Fotos, vídeos, pasacalles, procesiones y ofrendas regresan ahora a su memoria con una intensidad diferente. “En ese momento no lo sientes tanto como ahora, cuando miras las fotos y los vídeos y dices: esto ya acaba”, reconoce.

La despedida llega después de un año que define como “especial”, marcado por la representación de Santa Pola, la convivencia con sus compañeras, la familia, sus estudios y una agenda festiva que en algunos momentos tuvo que encajar casi al minuto.

Una elección que todavía parece irreal

Ser elegida Reina de las Fiestas en 2025 fue, para Maite, una sorpresa difícil de asimilar incluso horas después de la gala.

“Esa noche me levantaba cada ciertas horas para comprobar si era cierto. Miraba la banda y el pañuelo”, recuerda.

Sin embargo, el momento más especial llegó al bajar del escenario y encontrarse con su yaya.

Maite explica que decidió presentarse precisamente por ella. “Ella me lo pidió y así fue. Bajar del escenario y verla tan emocionada fue algo que me guardo para siempre”.
Esa conexión familiar acompañó también otros momentos de las fiestas. El día 1 quiso que la recogida de la Reina Infantil y la Reina Mayor pasara por la calle donde vive su abuela. “Ella estaba presente y se emocionó muchísimo al ver a todo el mundo llegando a recoger a las reinas a su calle”.

La ofrenda y la carroza, entre sus recuerdos favoritos

Cuando repasa el año, Maite destaca especialmente la ofrenda y el día 6, con la carroza.
Estábamos arriba y veíamos a nuestro pueblo sonriéndonos y contento porque estuviéramos allí. Nosotras no podíamos expresar más felicidad”.
También guarda un recuerdo especial de la ofrenda, aunque fue una de las jornadas más intensas por la acumulación de actos.

Precisamente de aquel día conserva una de las anécdotas más divertidas del reinado. La Corte apenas tuvo tiempo para cenar y terminó haciéndose fotografías con las comisiones mientras intentaban comer. “Íbamos con los nuggets en la mano, escondidos, porque no nos daba tiempo a cenar”.

Representar a Santa Pola fuera del municipio

El reinado también le ha permitido participar en celebraciones de otros municipios.
Entre todas ellas, destaca especialmente la Ofrenda de Alicante. También acudió a Catral como jurado en una elección festera y participó en diferentes actos de localidades vecinas, entre ellas Valverde y El Altet.

Maite considera positivo que Santa Pola continúe aumentando su presencia en las fiestas de otros municipios. “Poco a poco Santa Pola va abriendo más sus puertas y podemos participar en fiestas de otros pueblos. Creo que es importante seguir haciéndolo”.

Algunas de esas visitas sirvieron también para descubrir formas diferentes de vivir las fiestas. En El Altet, por ejemplo, la proclamación de la reina y las damas se desarrollaba alrededor de mesas mientras asistentes e invitadas cenaban. “Nos sorprendió bastante porque nosotros estamos acostumbrados a hacerlo en el auditorio”.

Del miedo a hablar en público al peso del traje

El primer gran reto apareció el mismo día de la elección. Responder preguntas delante de un auditorio lleno fue una de las situaciones que más nervios le generó. Con el paso de los meses llegaron otros desafíos menos solemnes, pero bastante más físicos.

El traje es precioso, pero pesa una barbaridad. Y los tacones, después de tantas horas de ofrendas y pasacalles, terminan doliendo”.

Incluso tiene un pequeño consejo práctico para quienes ocupen su lugar: utilizar unas mallas cortas bajo el traje para evitar que el cancán deje tantas marcas.

Estudios, prácticas y un turno de 19 horas

Uno de los mayores desafíos del año ha sido compatibilizar el reinado con sus estudios.

Maite comenzó el nuevo curso académico el 4 de septiembre y tuvo que combinar clases, prácticas en el hospital y actos festivos, algunos de ellos comunicados con muy poco margen.

De repente te dicen que tienes un acto y tienes que mover toda la agenda”.

La situación llegó al límite antes del día de la carroza. Para recuperar las horas de prácticas que necesitaba y poder estar presente, realizó un turno de 19 horas en el hospital.

Con poquitas horas de sueño, pero se puede”, recuerda ahora como una de las historias de este año.

Una Corte que terminó formando una piña

Sus damas de honor han sido otra parte fundamental de la experiencia. Maite recuerda el día de las entrevistas, el 23 de abril, cuando las cinco candidatas comenzaron a coincidir en que quizás serían ellas las elegidas para formar la Corte. Desde entonces han compartido actos, viajes y muchas horas juntas.

Entre los recuerdos comunes destaca el viaje a Sevilla, que ayudó a estrechar todavía más la relación entre ellas.

La convivencia también dejó anécdotas, pequeñas diferencias y momentos complicados, pero el balance final es positivo.
“Hemos hecho una piña muy buena y nos tenemos muchísimo cariño”.

Una gala que empezó con pequeños desastres

La propia noche de la elección estuvo a punto de convertirse en una sucesión de contratiempos.

Durante los preparativos, una compañera tuvo problemas con el peinado. A Maite se le rompió un tacón después de la primera pasarela y también tuvo que reparar parte de uno de sus trajes. La humedad hizo el resto con el cabello de otra de las candidatas.
“En media hora tuvimos que hacer de peluqueras y coser cosas. Fue todo un poco catastrófico, pero al final salió bien”.

Ahora aquella tensión forma parte de las anécdotas que recuerda con una sonrisa.

El descubrimiento de todo lo que ocurre detrás

El reinado también ha cambiado su visión de las fiestas. Maite asegura que hasta formar parte de la Corte de Honor no había sido plenamente consciente de la cantidad de trabajo que existe detrás de cada acto.

Destaca especialmente el esfuerzo de la Comisión de Fiestas, a la que agradece el acompañamiento durante todo el año.
Hasta que estás dentro no te das cuenta de todo lo que hacen y de todas las funciones que tienen”.
Su agradecimiento se extiende a sus compañeras y, especialmente, a su familia.

Su madre y su padre, explica, no se han perdido ningún acto, independientemente de la hora de inicio o de finalización. Y vuelve inevitablemente a su yaya. “Si no fuera por ella, yo no estaría aquí”.

“Que disfruten cada momento”

A las jóvenes que estén pensando en presentarse a futuras elecciones, Maite les envía un mensaje directo: que no tengan miedo.

Ni a hablar delante del público, ni a desfilar, ni a enfrentarse a una experiencia nueva. “Que se presenten. Es una experiencia única”.

También aconseja disfrutar incluso aquellos actos a los que se llega cansada o con una agenda complicada.
“Hay días en los que estás estudiando, has dormido poco o te da pereza ir, pero esto solo pasa una vez en la vida”.
Ella misma reconoce que ahora, cuando vuelve a fotografías de determinados actos, piensa que podría haber disfrutado algunos momentos todavía más.
“Hay que estar con alegría porque no se va a volver a repetir”.

Seguir viviendo las fiestas desde otro lugar

Cuando entregue la banda, Maite dejará de ser Reina, pero no se alejará de las fiestas.
Su intención es continuar desfilando y participando en ellas desde la filada Bahir, además de apoyar a la próxima Corte de Honor.
Cualquier consejo o ayuda que necesiten se la daremos tanto yo como mis compañeras”.
El mensaje con el que quiere despedirse de Santa Pola es prácticamente el mismo con el que comenzó esta experiencia: disfrutar de las fiestas.
Para Maite, esos días representan mucho más que actos y desfiles. Son también un punto de encuentro para amigos, familias, vecinos y personas que regresan al municipio después del verano.
Hay que disfrutarlas al máximo para que las fiestas de nuestro pueblo sigan continuando”.

La banda cambiará de manos, llegarán nuevos nombres y comenzará otra historia. Pero para Maite Sánchez quedarán las imágenes, las compañeras, los tacones reparados a toda prisa, los nuggets camino del Castillo y, sobre todo, la emoción de aquella noche en la que bajó del escenario y encontró a su yaya esperándola.

 

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